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5 de diciembre de 2010

Buzzcocks en Casa Babylon, 27 de noviembre

Los Buzzcocks estuvieron tocando el sábado pasado en Córdoba, quién lo hubiera creído. Obvio que fui. Cómo no voy ir, si hasta tengo un cd de ellos (toda una rareza en estos tiempos de mp3 y derrumbe de las gigantes discográficas), que encargué en una disquería especializada allá en los 90s. Un cd con "Love Bites" y "Another Music In A Different Kitchen", dos discazos en un solo plástico, y a buen precio, según recuerdo (creo que 20 pe/u$s) (desde ya que me sé todos los temas de memoria). Después, gracias a internet, me fui consiguiendo el resto: El genial ep "Spiral Scratch", el imprescindible compilado "Singles Going Steady", el desparejo "A Different Kind Of Tension" y los más nuevos, también, a los que escuché poco. Más bien nada que poco. Bueno, eso, que adoro a los Buzzcocks, así que fui de cabeza. Y encima tocaron a escasos kilómetros de casa, y con una entrada a un precio demasiado accesible (62 pe hoy es un chiste para una banda como Buzzcocks y para cualquier banda que viene de afuera). Aparte, la propuesta era por demás tentadora: los veteranos punks ingleses venían a tocar temas clásicos, de los discos que mencioné arriba. De "Singles...", de "Love Bites", de "Another...", de "Spiral Scratch" y alguno de "A different...". Y cumplieron largamente, debo decir. Sí, se extrañaron un par de hitazos (se me ocurren al voleo "Nostalgia", "Lipstick", "Everybody's Happy Nowadays", "Just Lust" y algún otro), pero tocaron ESOS otros temas: "Orgasm Addict", "Fast Cars", "Love Is Lies", "Autonomy", "Moving Away From The Pulsebeat", "Breakdown", "Nothing Left" y "Ever Fallen In Love", tema que pogueó TODO el mundo.
La gente, enganchadísima. Mucho pogo, mucho baile, mucho agite. Varios cantando los temas de punta a punta. Algunas crestas, algunas camperas con parches, remeras rockeras por doquier. Otros en cueros y totalmente empapados en sudor (yo, por ejemplo). Muchas cámaras de fotos. Muchas minas. Y, sobre todas las cosas, mucha cara de felicidad (la mía, por ejemplo). Es que eran los Buzzcocks, viejo, o sea ¿Entendés? leyendas vivientes del punk rock tocando a la vuelta de casa. Cosa 'e mandinga.
Y los viejos, toda la onda. A Pete Shelley se lo notaba especialmente contento. "Unou, dos, trues, cuatrou", "gruacias" y demás obviedades. El batero... ¿Quién era el batero? Me pusieron a un emo treintañero tras los parches. Igual, bien, bien, tiene cancha, le pega lindo. A veces se dirigían al público, pero casi nadie entendía lo que decían, salvo algún título de algún tema. Es que uno está acostumbrado a la pronunciación yanqui del idioma inglés. Aunque estos tipos te digan "this is the eraser and this is the blackboard", descifrarlos te sigue costando el triple.
¿Las bandas soporte? Qué se yo, estuvieron 250 Centavos (ni fu ni fa), Daltónicos (buena banda ska-punk de San Luis) y otras que ni me acuerdo.
Claro, no todo fueron rosas: el precio de tanta felicidad fue, mientras estaba en medio del pogo, un certero cabezazo a mi ojo izquierdo, y su consiguiente amoratamiento. Qué se le va a hacer.

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